miércoles, 30 de marzo de 2016

Tu parquet está estropeandose por alguna razón.


Más allá de las causas más comunes para que un pavimento de madera o con características similares como los laminados, se deteriore existen algunas menos conocidas que pueden traer de cabeza a sus dueños.
Inexplicablemente el barniz o la madera se deterioran sin una causa evidente como una fuga de agua o una silla de oficina.
Por ello escribo este post, contando cosas menos conocidas pero que he visto en mis muchos años de profesión.


1 Maderas de calidad ínfima o muy poco adecuadas:

Para parquet siempre es preferible usar maderas muy duras, poco nerviosas y con deformación regular frente a cambios de humedad. También es importante que resistan los hongos e infestaciones, como los durámenes (parte interior del árbol) o las maderas tropicales.
Eso conlleva que no son adecuadas las alburas de roble, ni el haya, ni el pino y cientos de cosas que me encuentro instaladas por una única razón: el precio bajo de venta.

El que sean duras es un poco de perogrullo.

Que sean poco nerviosas quiere decir que cambiarán poco de tamaño con los cambios de humedad, no forzándose entre ellas o soltándose de el suelo.

Si se deforman regularmente, en caso de humedad no adquirirán la típica forma de teja, que fuerza a sustituirlas, aunque se despeguen se podrán reutilizar y los daños serán menores.

Si son resistentes a los hongos e insectos xilófagos, en caso de humedad prolongada y constante, no se producirán daños o serán mucho menores.


2 Colas inadecuadas para el suelo o el material a pegar sobre el:

Las colas de obra son las típicas blancas con mucha agua y ninguna capacidad para salvar diferencias de altura, pero muy baratas, como no, y muy sencillas de utilizar.

Si se pega sobre una solera de hormigón o terrazo poco nivelado, muchas tablas quedan despegadas y sobre todo, formando los típicos trampolines (sólo están adheridas por uno de sus dos extremos.
Estas colas necesitan una superficie de apoyo muy compacta pero porosa. En un hormigón de escasa consistencia se sueltan arrancando un cacho de suelo. Por contra en un hormigón demasiado compacto o terrazo si lijar o grés, tiene muy mal agarre, por la falta de porosidad de estos materiales, el agua de la cola se disipa muy mal y no "enraiza" con el sustrato.

Si usamos maderas de ínfima calidad, la humedad afecta a las tablas deformándolas y haciendo que su pegado sea mucho menos fiable.

Por todo lo reseñado es muy importante usar colas de calidad, sin agua y capaces de salvar alturas, como las de silanos o las de poliuretanos.

3 Hormigones poco compactos o terrazos sin lijar:

Lo primero causa que la madera ante cualquier empuje, se levante llevandose una pequeña capa del suelo (tablas con cemento por debajo)

Lo segundo hace que la cola se adhiera a las ceras o diversos acabados de los terrazos o materiales porcelánicos, en vez de al propio material. Las tablas se sueltan sin remedio ante cualquier causa (tablas con capa blanca por debajo, la cola)


4 Instalaciones de calefacción en solera y mal ejecutadas:

Las tuberías de calefacción nunca deberían meterse en la solera, mejor es hacer roza en la pared. Sin embargo es muy frecuente encontrarlas en el suelo y lo que es peor: demasiado cercanas a el pavimento y sin aislar correctamente (calorifugadas) lo que produce daños a la madera y otros pavimentos.

Que las tuberías estén tan cerca hace que el material se caliente y se dilate, o en el caso de la madera, que pierda humedad y se contraiga. Esto repetido en ciclos, una y otra vez acaba afectando al pegado de las tablas, o en el caso de un laminado que las uniones pierdan consistencia y se abran.

El que las tuberías no estén recubiertas de una tubería de plástico flexible hace que este efecto sea mayor y que se produzca la salida de agua por capilaridad, ocasionando que el barniz se ponga blanco (en el caso de un urea) o amarillo (en un poliuretano al disolvente); a parte las tuberías suelen dilatarse mucho más que la solera que las contiene (el cemento se dilata mucho menos que el cobre) con lo cual no es infrecuente que el escaso cemento que las recubre se fragmente y se suelte la madera.


5 Jardineras:

Todas las jardineras en fachada, por muy bien ejecutadas que estén conllevan la entrada de humedad a la solera del piso y eso acaba notandose en el pavimento. Recuerdo especilmente un caso en que se gastaron miles de euros en aislar las jardineras y poner sistemas electrónicos de riego por goteo para solo reducir el problema algo; Terminaron dejando de utilizarlas y eso fue lo que acabó con el problema.


6 Humedades freáticas:

En los terrenos cercanos a las casas, rodeados por zonas de riego por aspersión, jardines que llegan a las fachadas o edificaciones situadas en zonas en hondonadas con presencia de agua, se producen daños muy frecuentemente. Van acompañadas por manchas de humedad a baja altura en las paredes y originan la presencia de hongos en todo tipo de materiales, asi como daños por despegado.

La única opción es arreglar el aislamiento de la casa, con zanjas rellenas de gravilla en cuesta que recojan el agua y lo viertan a un tubo de hormigón poroso para su evacuación antes de tocar nuestra casa, acompañado de un recubrimiento bituminoso. Es buena idea alejar los jardines con un patio de hormigón, la tierra húmeda cerca de casa siempre dará problemas.
Cualquier arreglo en nuestro pavimento es tirar el dinero hasta que no arreglemos el problema en origen.


7 Humedades estructurales:

Este es un caso muy parecido al anterior y de la misma forma, poco sentido tiene arreglar el pavimento antes de que esté solucionado. Los peores efectos son en plantas bajas  y en las últimas plantas, en este caso por deficiencias en el tejado o en la evacuación del agua, canalones atascados o descolgados por ejemplo.
Aislar estos pisos por dentro no arregla nada, sólo lo esconde. Se ha de mejorar el aislamiento en fachada, mejor con paneles aislantes que con revocos que no duran nada, aunque sea una solución más cara, es definitiva y a la larga mucho más económica.


8 Daños causados por árboles cercanos al edificio:

En edificios con árboles cercanos con pérdida de humedad en las instalaciones de nuestra casa puede ocurrir que las raices del arbol se dirijan hacia esa humedad y con los años provoquen daños graves en la solera y el pavimento sobre ella. Pueden romper tuberías, atascarlas o incluso romper el forjado.

En este caso hay que sellar la fuga y cortar la raiz intrusa. Parece ciencia ficción, pero ya lo he visto en un par de ocasiones.


9 Daños causados por una limpieza o uso poco adecuados:

No quitarse los zapatos al llegar a casa es de lo peor que puedes hacerle a un parquet. Una china encajada en la huella y tendremos arañazos y picadas por todos sitios.
Los suelos de madera no deben limpiarse con mucha agua ni se debe emplear vinagre ni limpiadores enérgicos. Todas esas cosas harán que nuestra madera y barniz se deterioren mucho. Algunos productos químicos como grasas o ceras pueden contaminar la madera y afectar a proximos lijados y barnizados.


10 Barnices baratos de escasa o nula duración:

En Castilla este es un caso generalizado. Más del 90% de los pisos que arreglamos están barnizados en urea-formol. Es el más duro pero inestable con el paso del tiempo y no protege bien frente a la luz del sol y ni siquiera de la humedad. Frecuentemente se pone opaco y blanquecino.
Es el más barato y bastante estable en su aplicación, al contrario que los poliuretanos al disolvente, caros e inestables (aparición de granitos y cráteres frecuentes) por lo que es el más difundido, una lástima.


11 Daños producidos por el sol:

No debemos permitir que el sol de directamente sobre la madera, pues deteriora mucho el barniz, se vuelve amarillento. La madera también lo sufre.


12 Daños por condensación:

Si tenemos ventanas de un solo cristal, sin cámara y marcos que no son estancos, como en las ventanas correderas, lo normal es que la frialdad de las ventanas propicie que la humedad de nuestra casa se condense sobre ellas, chorreen y se produzcan daños constantemente durante la estación fría.
Cuanta más superficie acristalada, peor.
La única solución es cambiar las ventanas por unas más eficientes, aunque este es un gasto que se amortiza en calefacción al cabo de pocos años.