miércoles, 25 de noviembre de 2015

La Cruz de San Andrés, una insignia a la peligrosidad.

Producto peligroso para el uso humano por contacto y/o inalación


Hace cuatro años que los fabricantes de productos químicos deberían de haber cambiado los símbolos que advierten de la peligrosidad pero como muchas cosas en este país va despacito. Aún se usan pictogramas como este gran signo de multiplicación de color negro sobre fondo naranja. No es que no sea apropiado sino que debería de ir, en el caso de los barnices tradicionales, acompañado de otros como los que os muestro:

Pictogramas de riesgo en barnices al disolvente
Fácilmente inflamable, riesgo de deflagración y daños permanentes sobre la salud.


De todas formas la mayor parte de la gente ni sabe lo que es, así que lo primero es explicarlo: se trata de productos nocivos para cualquier tipo de organismo e irritantes. Eso implica a su vez que sólo deben usarse en lugares ventilados o con sistemas mecánicos de renovación del aire; dicho en otras palabras: no son aplicables en un domicilio. Son un riesgo para las personas que habitan el piso y para los vecinos. Esto último está ocasionando denuncias.

La Cruz de San Andrés está frecuentemente asociada a los barnices de poliuretano, urea y nitrocelulósicos. Hay algunas excepciones como Lyssolen, que fabrica poliuretanos sin dicha distinción, pero la mayoría de los barnices que se aplican en España son así de peligrosos, pero mucho más baratos que productos más seguros, lo cual explica su amplia difusión.

Los peores efectos del uso de estos acabados se dan cuando los pisos no son ventilados en cuanto pueden pisarse. Si nos hacen una obra y el piso queda cerrado y sin ventilar durante, por ejemplo nuestras vacaciones, los vapores que se desprenden, con gran capacidad de penetración en cuerpos porosos, acaban impregnando las paredes, techos, ropa e incluso alimentos con las consiguientes molestias.

Es por ello primordial ventilar cada mano aplicada de barniz en cuanto pueda pisarse, en el caso de elegir estos productos, aunque lo ideal es no usarlos y optar por otros acabados mucho menos tóxicos como barnices al agua, ceras o aceites.

Es conveniente que verifiquéis que los productos que aplicarán en vuestro hogar no son peligrosos, algo tan sencillo como observar los símbolos de las etiquetas de los productos que van a aplicar. No me refiero únicamente a los barnices sino a cualquier producto químico.
Los barnices al agua, por ejemplo, también tienen este símbolo en la botellita del endurecedor, pero en este caso se usan en una proporción 1/11,11 mientras que en un urea  o poliuretano es al 1/2 o 1/1.
Por ello los barnices al agua siempre tienen contenidos en disolventes mucho más bajos e incluso tienen gamas de cero emisiones.

Me resulta verdaderamente asombroso que algunos profesionales se enfaden con nosotros cuando explicamos estas cosas pues los primeros que deberían renunciar a este tipo de productos son ellos.
Puede que os esté dando de comer, pero un muerto difícilmente paga sus facturas y estos productos están dañando la salud de mucha gente que los aplica.

Los fabricantes tienen reacciones más diversas, según tengan o no estos barnices en su línea de producción. Desgraciadamente siguen siendo los más comercializados en nuestro país.

Si nos avisan que un determinado juguete de un todo a cien no es seguro porque contiene pinturas tóxicas, nos lo tomamos muy enserio, pero que la habitación del niño esté barnizada con un producto tóxico parece que es menos peligroso o asumible, cuando hablamos de litros de barniz, no unos gramitos de pintura en un juguete que solo tendrá en sus manos en ocasiones...
Es muy importante que en los presupuestos se os indique claramente que barniz se os va a aplicar. Todos los fabricantes tienen en sus webs las fichas técnicas de sus productos, las cuales podeis consultar si tenéis dudas, aunque lo normal es que os las puedan enseñar los profesionales que los aplican.