viernes, 27 de marzo de 2015

Los pavimentos de madera y el fuego.

Una de las cosas mas graves que nos puede suceder en nuestro hogar es un incendio. Muchas veces nos preocupamos enormemente de la estética de nuestra casa y descuidamos cosas que no se ven, como nuestra instalación eléctrica, principal causa de los incendios. Compramos ambientadores pero pocos ponemos alarmas antiincendios que tienen un precio irrisorio...

Tampoco ponemos mucha atención en si los materiales de nuestro hogar son muy combustibles o si, incluso no siéndolo emiten gases letales al calentarse.

Frente a semejante catástrofe podemos preguntarnos si nuestra madera es un peligro al ser uno de los combustibles por antonomasia, parece del todo una mala elección.
Si observamos la norma UNE 23.727:1990 1R “Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Clasificación de los materiales utilizados en construcción” encontramos que la madera se clasifica entre las clases M2-M3 moderada o fácilmente inflamable. Si sólo nos atenemos a esta clasificación nuevamente es para preocuparse...
Pero como en muchas otras ocasiones un simple ensayo y una clasificación, aun siendo de gran ayuda, están lejos de la verdad.
Resulta que la madera contiene agua en su interior de tres formas diferentes:
1 Agua contenida en la porosidad abierta. La porosidad abierta son todos los poros que tienen acceso al exterior. Son los primeros que se llenan de agua cuando hay una humedad excesiva y comúnmente siempre contienen una cierta cantidad.
2 Agua contenida en la porosidad cerrada. Son los poros que no tienen acceso desde el exterior. También contienen una cierta cantidad de agua.
3 Agua de constitución. Es aquella que forma parte de la estructura de la madera, combinada con otros compuestos. La madera por muy seca que esté siempre contiene una cantidad importante de este tipo de agua.
Cuando se produce un incendio en una casa y comienza a actuar sobre nuestro pavimento de madera, en vez de avivarse pierde bastante energía en evaporar los tres tipos de agua que contiene. Eso no sólo no aviva el incendio, sino que lo contiene y reduce la temperatura hasta que se pierde toda el agua de los tres tipos.
Una vez se pierde toda el agua la madera comienza a desprender materiales volátiles que si son inflamables y aportan nuevamente energía al incendio. Curiosamente se produce a su vez un fenómeno que paraliza el quemado de la madera: la carbonatación. Cuando la parte más exterior de la madera se quema, se carbonata, dando lugar a un material muy aislante que suele detener el quemado.
Se admite que la velocidad de penetración del fuego en la madera es de 0,7 mm por cada minuto.
En estructuras esto da lugar a que las vigas soporten las cargas aun estando medio quemadas, porque el interior está intacto y el exterior es un material duro, resultando una viga bastante buena frente a la flexotracción (los esfuerzos que tiene que soportar)
Para terminar hay que examinar el lugar donde se coloca la madera: el suelo. Parece de perogrullo pero es muy importante. El calor en una llama va hacia arriba, y es en la punta donde se concentra su energía. Al estar situado en nuestro caso en el suelo, suele ser la última parte afectada en un incendio, y sólo cuando ya esta muy extendido. Nunca suele ser la causa. Esa es la razón de que el parquet en concreto sea M3: medianamente inflamable. Como todas estas cosas son un poco farragosas os pondré un ejemplo: todos habéis hecho una hoguera en alguna ocasión. Para ello usamos papeles , ramitas y otras cosas como iniciadores porque es imposible quemar un leño gordo directamente y si lo intentas con un mechero por encima no prende jamás... En la hoguera nuestro combustible evapora el agua de los leños hasta que estos son capaces de arder por si solos.

Los únicos casos de daños por fuego sobre el parquet que he visto han sido por quemar cosas en papeleras metálicas o por la caída de lámparas, sobre todo de pie, que hacen arco eléctrico sobre la madera, y nunca han pasado de producir quemaduras más o menos grandes, pero jamás incendios.

De todas formas comento que se pueden dar tratamientos a la madera por impregnación para dotarla de una mayor resistencia al fuego y barnizarla con barnices ignífugos, con lo cual la hacemos aun más segura.

Un error peligroso y frecuente es elegir un material artificial más ignífugo pero realmente mucho más mortal puesto que la gente no se muere en los incendios por causa del fuego sino por la intoxicación del aire con sustancias letales. La madera al arder produce unos gases mucho más inocuos que los de los productos que aun siendo más resistentes al fuego, contienen químicas mucho más peligrosas para nuestro organismo.

Debemos evitar las conducciones eléctricas demasiado cercanas a la madera. Poner cables bajo una tarima es una temeridad. Tampoco es buena idea colocar parquet cerca de fuentes de calor importantes, como chimeneas metálicas, braseros, etc.

En el caso de los frisos de madera, ha de tenerse en cuenta que el colocarlos sobre rastreles permite la conducción de aire con efecto chimenea, lo cual es súmamente peligroso en el caso de un incendio. Siempre es preferible colocarlos sobre el paramento directamente.

Espero que la información os pueda servir de alguna utilidad y que sobre todo hagáis más caso a vuestra instalación eléctrica si acaso es ya muy vieja y compréis al menos un detector de humos. Los cables también tienen caducidad y son la principal causa de incendios.